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Solución de problemas

La primera capa no se pega: 8 causas y cómo arreglarlas

Es el fallo número uno, el que hace que la gente abandone. Van ordenadas de más probable a menos: empieza por arriba y no bajes hasta descartar la anterior. Cambiar cinco cosas a la vez es la mejor manera de no aprender nada.

Cómo se ve una primera capa correcta

Las líneas se tocan entre sí sin dejar huecos, están ligeramente aplastadas y tienen brillo uniforme. Si ves surcos negros entre líneas, la boquilla está demasiado lejos. Si ves transparencias, rebabas o el plástico se acumula, está demasiado cerca. Aprende a leer esto y te ahorras la mitad de los problemas de tu vida.

1. La boquilla está demasiado lejos de la cama

La causa de largo más frecuente. El plástico sale, cae al aire y se enfría antes de tocar la superficie, así que no se adhiere: se convierte en un churro suelto que la boquilla arrastra.

Solución: ajusta el Z-offset en pasos de 0,02 mm mientras imprime la primera capa, hasta que las líneas se aplasten y se toquen. Casi todas las máquinas modernas lo permiten en caliente desde la pantalla. La prueba clásica del folio sirve para acercarse, pero el ajuste fino se hace mirando la capa, no el papel.

2. La superficie está sucia (aunque parezca limpia)

La grasa de tus dedos es suficiente para que el plástico no agarre en esa zona, y es invisible. Si tus piezas se despegan siempre por el mismo sitio, es esto casi seguro.

Solución: limpia con alcohol isopropílico y un paño que no suelte pelusa, o lava la lámina con agua caliente y jabón de manos, aclarando bien. Después, cógela por los bordes. Nada de lacas ni pegamentos hasta haber probado esto: no suelen hacer falta.

3. La cama no está nivelada de verdad

Síntoma inequívoco: la pieza agarra bien en un lado del plato y se despega en el otro. Aunque tu impresora tenga nivelado automático, el sensor compensa un plano inclinado, no una cama abollada, y no compensa nada si el punto de referencia está mal.

Solución: repite el nivelado en frío y luego en caliente (el metal se dilata y cambia). Si es manual, ajusta las cuatro esquinas y el centro, y repite la vuelta dos veces: tocar una esquina mueve las otras.

4. La cama está a la temperatura equivocada

Poca temperatura y el plástico no se queda pegado. Demasiada y con PLA aparece el elephant foot: la base se ensancha porque el material sigue blando bajo su propio peso.

Solución: punto de partida de 55–60 °C para PLA y 70–80 °C para PETG. Si tu casa está fría o hay una ventana abierta enfrente, sube cinco grados.

5. Corrientes de aire

Una impresora abierta junto a una ventana o bajo el aire acondicionado sufre. El PLA lo tolera bastante; el PETG y sobre todo el ABS se levantan por las esquinas en cuanto notan una corriente fría.

Solución: cierra la ventana, cambia la máquina de sitio o improvisa una carcasa. Una caja de cartón grande puesta encima resuelve más de lo que parece, pero no la dejes sin vigilancia y nunca en contacto con partes calientes.

6. Filamento húmedo

Si además de despegarse oyes chasquidos secos al imprimir y ves pequeñas burbujas o la superficie rugosa, tu bobina ha cogido agua. El vapor sale a presión por la boquilla y arruina el flujo justo cuando más importa, en la primera capa.

Solución: secar. Un secador de filamento durante 4–6 horas, o el horno a 50 °C con la puerta entreabierta vigilándolo. Y guardarlo después en bolsa hermética con gel de sílice. Lo tienes explicado en la guía de materiales.

7. Primera capa demasiado rápida o mal configurada

La primera capa necesita ir lenta. Si tu perfil la lanza a la misma velocidad que el resto, el material no tiene tiempo de asentarse contra la superficie.

Solución: baja la velocidad de la primera capa a 20–25 mm/s, súbele la altura a 0,25–0,3 mm para que haya más material y desactiva el ventilador de capa en esa primera pasada. Son tres casillas en cualquier laminador y arreglan muchísimo.

8. La superficie está gastada o no es la adecuada

Las láminas texturizadas y las lisas PEI tienen vida útil. Después de cientos de horas y de rascar con espátula, pierden agarre. También hay incompatibilidades conocidas: el PETG se adhiere demasiado a una lámina PEI lisa y puede llevarse un trozo del recubrimiento al despegar la pieza.

Solución: una lámina nueva si la vieja está muy rayada. Para PETG sobre PEI liso, usa una capa finísima de barra de pegamento como separador: no es para que pegue más, es para que pegue menos.

El orden en el que yo lo reviso

  1. Limpiar la superficie con alcohol. Treinta segundos y resuelve un tercio de los casos.
  2. Imprimir un cuadrado de una sola capa y mirarlo de cerca.
  3. Ajustar el Z-offset en caliente hasta que las líneas se toquen.
  4. Subir la cama cinco grados si sigue sin agarrar del todo.
  5. Y solo entonces mirar filamento, corrientes de aire y superficie.
Cambia una cosa cada vez e imprime la misma pieza de prueba. Si cambias cuatro, arreglarás el problema pero no sabrás por qué, y volverá.

Si después de esto sigue fallando

Puede haber algo mecánico detrás: una cama alabeada, un muelle vencido, un sensor mal montado o un extrusor que no empuja lo que dice empujar. Eso ya no se arregla desde el laminador.

Mándame una foto de la primera capa por WhatsApp y te digo qué veo. Si hace falta ir, tienes el servicio SOS a domicilio en Madrid; y si prefieres aprender a diagnosticarlo tú, va entero en el taller.