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Costes

Cuánto cuesta imprimir una pieza en 3D

La respuesta corta: mucho menos de lo que la gente cree en material, y bastante más de lo que cree en todo lo demás. Aquí tienes el desglose real y una calculadora para meter tus propios números.

Calcula el coste de tu pieza

Cambia los valores y verás el resultado al instante. Vienen rellenos con datos realistas para España en 2026: PLA a 20 €/kg y la electricidad a 0,15 €/kWh.

Filamento0,80 €
Desgaste de la máquina0,70 €
Margen por fallos0,16 €
Electricidad0,05 €
Coste directo1,71 €

No incluye tu tiempo: ni el diseño, ni preparar el archivo, ni vigilar la impresión, ni lijar o post-procesar. De eso hablamos más abajo, porque es la parte que se olvida y la que de verdad cuesta.

Los cuatro costes de cualquier pieza

Gráfico de barras con el desglose del coste de una pieza de 40 gramos impresa en 6 horas: filamento 0,80 €, desgaste de la máquina 0,70 €, margen por fallos 0,16 € y electricidad 0,05 €, con un total de 1,71 €
La sorpresa está en la segunda barra. El desgaste de la máquina casi iguala al filamento, y prácticamente nadie lo cuenta cuando calcula lo que le cuesta una pieza.

1. El filamento, que es lo barato

Se calcula por gramos, no por pieza. Una bobina estándar trae un kilo, así que a 20 €/kg cada gramo sale a dos céntimos. Una pieza de 40 gramos —un soporte de móvil generoso, por ejemplo— son 80 céntimos de plástico.

Por eso la gente que empieza se lleva una alegría y luego un chasco: el material es tan barato que parece que imprimir no cuesta nada. El laminador te dice cuántos gramos lleva la pieza antes de imprimir; ese número es todo lo que necesitas.

2. El desgaste de la máquina, que es lo que nadie cuenta

Una impresora es una máquina con piezas que se gastan: la boquilla se erosiona, las correas se destensan, los ventiladores se atascan, la superficie de impresión pierde adherencia y los rodamientos se cansan. Todo eso tiene un coste por hora de trabajo.

La cuenta es sencilla: lo que costó la máquina dividido entre las horas que va a durar. Una impresora de 350 € que aguante 3.000 horas de trabajo real sale a 12 céntimos la hora. Seis horas de impresión son 70 céntimos, casi lo mismo que el plástico.

Si te parece exagerado, piénsalo al revés: cuando la máquina muera, ¿de dónde va a salir el dinero de la siguiente?

3. El margen por fallos, que es honestidad contable

Un porcentaje de tus impresiones va a fallar. Se despega, se enreda el filamento, se va la luz, o simplemente la pieza sale mal y hay que repetirla. Con la máquina bien calibrada ronda el 5 %; peleándote con ella, puede pasar del 20 %.

Ignorar esto es la razón por la que mucha gente que vende piezas acaba trabajando gratis. Si repites una de cada diez, cada pieza buena carga con el 10 % del coste de una fallida.

4. La electricidad, que es casi anecdótica

Es lo que más pregunta la gente y lo que menos importa. Una impresora doméstica consume del orden de un ordenador portátil trabajando: el pico está al calentar la cama los primeros minutos, y después se estabiliza bastante bajo. Seis horas de impresión rondan cinco céntimos.

Dicho de otra forma: puedes tener la impresora trabajando todo un fin de semana y no lo vas a ver en la factura.

Ejemplos con piezas reales

Todo calculado con los valores por defecto de la calculadora: PLA a 20 €/kg, 0,15 €/kWh, máquina de 350 € y 10 % de fallos.

PiezaPesoTiempoCoste directo
Llavero personalizado6 g25 min0,19 €
Soporte de móvil40 g6 h1,71 €
Organizador de cajón120 g11 h4,16 €
Macetero mediano180 g14 h5,90 €
Casco decorativo grande450 g32 h14,32 €

Fíjate en el patrón: el tiempo pesa más que el peso. Una pieza hueca y grande tarda mucho y gasta poco plástico; una maciza y pequeña, al revés.

Cómo abaratar una pieza sin que se note

  • Baja el relleno. Es el ajuste que más dinero mueve. Para una pieza decorativa, un 10 % sobra; solo las piezas que sufren esfuerzo necesitan más del 25 %. Pasar de 20 % a 10 % puede quitarte un tercio del tiempo y del material.
  • Sube la altura de capa. A 0,28 mm en vez de 0,16 mm imprimes casi el doble de rápido. Se notan más las líneas, pero en una pieza funcional da igual.
  • Orienta la pieza para no necesitar soportes. Los soportes son plástico y tiempo que acaban en la basura, y encima dejan marca al quitarlos.
  • Menos perímetros. Dos suelen bastar en decoración. Tres o cuatro solo si la pieza tiene que aguantar.
  • Agrupa impresiones. El calentamiento inicial se paga una vez, imprimas una pieza o seis.

¿Y por qué un encargo cuesta bastante más que eso?

Porque el coste directo es la parte fácil. Cuando encargas una pieza a alguien, lo que pagas de verdad es:

  • El diseño o la búsqueda del modelo. Si la pieza no existe, hay que modelarla. Si existe, hay que encontrar una versión que no esté mal hecha, y eso también lleva tiempo.
  • La preparación. Orientarla, decidir dónde van los soportes, elegir material y ajustes. Es donde se decide si la pieza aguanta o rompe.
  • El riesgo. Si sale mal, la repite quien la vende, no quien la compra.
  • El post-proceso. Quitar soportes, lijar, montar insertos, comprobar medidas.
  • La garantía de que encaje. Que una pieza de recambio entre en su sitio a la primera no es suerte: son tolerancias medidas con calibre.

Por eso un llavero que «cuesta 23 céntimos» se vende a 4 €, y está bien que así sea. Lo que compras no es el plástico: es que alguien haya hecho las otras cinco cosas por ti.

Si lo que quieres es una pieza concreta y no montarte todo el proceso, mira los encargos: presupuesto cerrado en 24 horas. Y si lo que te sale a cuenta es tener tu propia máquina, eso lo decidimos en el asesoramiento.

Entonces, ¿me sale a cuenta comprar una impresora?

Con los números encima de la mesa, la regla que uso con mis clientes:

  • Menos de diez piezas al año: encárgalas. La máquina te va a costar más en tiempo de aprendizaje que lo que ahorras.
  • Piezas todos los meses: compensa. Una impresora de 350 € se amortiza rápido si sustituye encargos de 15–20 € cada pocas semanas.
  • Te divierte el proceso: entonces la cuenta no importa, y no pasa nada. Solo que lo sepas antes de justificarla con la calculadora.