Mantenimiento
Cómo secar filamento (y cómo saber si el tuyo está húmedo)
Es la avería más frecuente que me encuentro, y en el 90 % de los casos el cliente cree que se le ha estropeado la impresora. No se ha estropeado nada: la bobina ha cogido agua del aire.
Los seis síntomas del filamento húmedo
Si reconoces tres o más de estos, no toques la calibración todavía. Seca el filamento primero y vuelve a probar.
- Chasquidos secos mientras imprime, como pequeños estallidos. Es el agua hirviendo dentro de la boquilla.
- Burbujas o cráteres en la superficie de la pieza, sobre todo en las capas exteriores.
- Superficie rugosa donde antes salía lisa, con la misma máquina y los mismos ajustes.
- Muchos más hilos entre piezas de los habituales, por más que ajustes la retracción.
- Piezas frágiles que rompen entre capas con un golpe tonto.
- Un ligero vapor o siseo al salir el material, visible a contraluz.
Por qué le pasa a todo el mundo
Casi todos los plásticos de impresión son higroscópicos: absorben humedad del aire igual que la sal en un salero. No hace falta mojarlos ni guardarlos mal; basta con dejar la bobina fuera de su bolsa.
La velocidad depende del material y del ambiente. En un piso de Madrid en invierno, con la calefacción, el PLA aguanta bastante; en verano con la ventana abierta, o en un trastero, la cosa cambia. El PETG y sobre todo el nailon absorben mucho más rápido: una bobina de PETG abierta en una estantería puede darte problemas en un par de semanas.
La prueba de los tres meses. Si esa bobina lleva más de tres meses abierta y fuera de bolsa, y la pieza te sale rara, es humedad. No pierdas la tarde tocando ajustes.
A qué temperatura y cuánto tiempo
La regla es secar por debajo de la temperatura a la que el plástico empieza a reblandecerse. Pasarse no seca más rápido: te deforma la bobina y suelda las vueltas entre sí, que es un desastre bastante peor que la humedad.
| Material | Temperatura | Tiempo | Ojo con |
|---|---|---|---|
| PLA | 40–45 °C | 4–6 h | Es el más delicado: por encima de 50 °C se deforma |
| PETG | 55–65 °C | 6 h | El que más lo necesita en el día a día |
| TPU (flexible) | 50–55 °C | 8–12 h | Absorbe muchísimo y tarda en soltarlo |
| ABS / ASA | 65–70 °C | 4–6 h | Aguanta bien el secado |
| Nailon (PA) | 70–80 °C | 12 h o más | Se moja solo con mirarlo; sécalo siempre antes de usar |
Son valores orientativos. Si tu bobina trae indicaciones del fabricante, hazle caso a él antes que a esta tabla.
Las tres formas de secarlo
1. Secador de filamento — la buena
Un aparato hecho para esto: mantiene la temperatura estable, tiene ventilación para sacar la humedad y, en la mayoría, puedes imprimir directamente desde él mientras trabaja. Eso último es lo que de verdad marca la diferencia si usas PETG o TPU a menudo: la bobina nunca vuelve a coger agua.
Ronda los 40–80 € según modelo. Si imprimes cada semana, se paga solo en bobinas rescatadas.
2. Deshidratador de alimentos — la lista
Es exactamente la misma máquina con otro nombre y suele salir más barato. Quitando alguna bandeja cabe una bobina de sobra, y el rango de temperatura (35–70 °C) es justo el que necesitas. Lo único que no tiene es el agujero para imprimir desde dentro.
3. El horno de casa — la de emergencia
Funciona, pero con cuidado. El problema del horno doméstico es que no mantiene la temperatura: la sube de golpe, la pasa de largo y luego la deja caer. Si le pides 45 °C, es perfectamente capaz de darte 70 °C durante unos minutos, y eso te deja la bobina inservible.
Si lo haces en el horno: pon la temperatura mínima, deja la puerta entreabierta con una cuchara de madera, mete un termómetro dentro para saber la temperatura real, y no lo dejes sin vigilar. Y nunca con la función de ventilador a tope ni con grill.
Con PLA yo directamente no lo recomiendo: el margen entre secar y deformar es de apenas diez grados.
Lo que NO funciona
- El microondas. Calienta el agua de golpe y por puntos; puedes reventar el filamento y estropear el microondas.
- Un radiador. Ni alcanza temperatura suficiente ni la reparte, y encima deforma la cara que toca.
- El sol. Calienta poco, de forma desigual y los rayos UV degradan el plástico. Peor el remedio.
- Un secador de pelo. Seca la superficie exterior de la bobina y nada más.
Guardarlo bien es más barato que secarlo
Secar es el remedio; guardar bien es la cura. Y cuesta cuatro euros:
- Bolsa hermética con cierre zip, de las grandes. Cabe la bobina entera.
- Gel de sílice dentro, del que cambia de color cuando se satura. Los sobres que vienen en las cajas de zapatos valen, pero es mejor comprar un bote: se regenera en el horno y dura años.
- Guarda la bobina en cuanto termines, no «cuando me acuerde». Es el hábito que separa a quien tiene problemas de humedad de quien no los tiene nunca.
- Una caja de plástico con cierre y un buen puñado de gel de sílice, para tener cinco o seis bobinas a la vez.
Si tienes bobinas caras —flexibles, cargadas con fibra, nailon— esto no es opcional. Una bobina de 40 € arruinada por dejarla dos meses en una estantería duele bastante más que el precio de una bolsa.
Si después de secar sigue fallando
Entonces sí es la máquina, y merece la pena mirar tres cosas antes de nada: la temperatura real de la boquilla (un termistor mal fijado miente), el estado de la boquilla (una desgastada da hilos y rugosidad como si el filamento estuviera húmedo) y la calibración de flujo.
Mándame una foto de la pieza por WhatsApp y te digo qué veo. Y si hay que verlo en persona, el servicio SOS a domicilio cubre Madrid sur y capital.